Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

19 octubre 2013

LA SUERTE DE ELIZONDO



     No se trata de una suerte taurina ni del arte del rejoneo, como pudiera parecer a simple vista y oido. Nos serviremos de este llamativo encabezamiento para adentrarnos en la biografía de un joven anarquista aragonés, poco conocido, llamado Joaquín Elizondo, que encontró el final de sus días en la campiña de Córdoba. Pereció ahogado arrastrado por las bravas aguas del río Guadajoz en el mes de enero de 1915.
     Nacido en Zaragoza en torno al año 1891. A temprana edad se quedó sin padres lo que le empujó a buscarse la vida por sus propios medios casi desde que era un niño. Encauzó su vida hacía una existencia bohemia e itinerante.
     Las primeras noticias que disponemos sobre él son del año 1907, en que se hallaba alojado en la cárcel de Estella (Navarra). Muy probablemente, por estas fechas, no se habría iniciado aún en ideal alguno y esa corta estancia en presidio obedeciera a pequeños hurtos a los que se viera avocado para poder subsistir (1).

      Parece ser que estuvo seducido en un principio por el ideario político del socialismo. El el nº 144- Epoca 4ª de Tierra y Libertad (1913) recoge un artículo remitido por Galo Díez desde Vitoria, en el que se refiere a él en los siguientes términos:

     “Hará cosa de cuatro semanas se descolgó en ésta un charlatán, un vividor, una especie de judío errante, uno de esos que mas comen del pico que del producto de su trabajo (según me han informado de otros puntos), llamado Joaquín Elizondo, diciendo que había discutido con el camarada Anselmo Lorenzo.
      Sus correligionarios, los adormideras, al ver que maneja tan bien el pico, aprovecharon la ocasión para organizar una conferencia pública sobre el tema “Anarquismo y Socialismo”, con la intención de poner en ridículo el ideal ácrata, hacernos tragar todos los insultos que le vengan en gana soltar y a la vez destaparnos, ya que si decíamos algo la policía se daría cuenta de quienes componíamos el grupo ácrata en Vitoria” (2).


    Al año siguiente ya aparece vinculado al movimiento obrero anarquista. En marzo de 1914 participa en un mitin societario en la Casa del Pueblo de Alicante organizado por la sociedad de fábricas y almacenes “La Defensa”. Durante el acto, presidido por Manuel Esquembre, hicieron uso de la palabra los ciudadanos Botella, Gomis, Esquerdo y “el joven anarquista zaragozano Joaquín Elizondo” (3).

     A renglón seguido dirige sus pasos hacia la región andaluza donde sus conferencias y mítines tendrán gran acogida en los medios libertarios, que por aquella fecha intensificaban sus campañas de propaganda con José Sánchez Rosa al frente.
     Jose Sanroma, un ecijano compañero de Sánchez Rosa y su hija Paca en sus giras por la provincia de Córdoba y Sevilla, testigo presencial de las peroraciones de Elizondo durante una conferencia impartida en la Casa del Pueblo de Ecija (mayo de 1914), nos ha transmitido una lisonjera semblanza de Joaquín Elizondo:

¿Quién es Joaquín Elizondo?

      “El que hoy ocupa mi atención, y al que le dedico estas mal hilvanadas líneas, es un imberbe, casi un niño, pues apenas cuenta veintitrés años. A pesar de que su capacidad mental se levanta gigantesca ante los hombres de mayor edad, debido a esto y reconociéndose a sí mismo, la casualidad lo ha lanzado a servir de algo más útil que para lo que la mayoría de las juventudes se emplean hoy.
     Joaquín Elizondo es en apariencia sumamente modestísimo a la vez que de simpática figura. Nacido en la heroica Zaragoza, desde muy pequeño perdió a quienes le dieron el ser, siendo esta quizá la fatalidad que le indujera a su vida bohemia.
     Su corazón falto de los cariños paternales se sintió empujado a buscar el espiritual alimento en el bullir de la multitudes, que ávidas de doctrinas redentoras, quedan poco menos que extasiados ante el joven Mesías, que les fascina con su elocuente, sincera y vibrante oración.
     Elizondo, a pesar de su excesiva juventud, durante su peroración no se exalta en ningún momento, se declara abiertamente anarquista, pero en unos términos tan puramente filosóficos, que sus palabras no envuelven más que amor universal. Con clarísimo castellano, admirable oración y gallarda postura, consigue que el auditorio fije su atención en él durante dos y tres horas, cosa muy difícil hasta para los oradores de gran talla. Envuelve su elocuencia con palabras tan sinceras, y de doctrina tan fraternal y humanitaria, que sus argumentos son plenamente convincentes.
     Hace apología de todos los grandes hombres, aunque hallan militado en distinto campo, admira a Pi y Margall, Costa, Benot, Zorrilla, Esquerdo y otros muchos entre los republicanos, a Carlos Marx, August Bebel, Bakunin, Kropotkin y todo aquel que con sus actos haya sido ejemplo de sus ideas. Ataca con dureza a los obreros que llamándose anarquistas siembran la discordia entre sus compañeros. Aconseja al mismo tiempo que el proletariado está obligado como medio a ayudar a los partidos puramente demócratas, pero nunca admitirlo como fin. Sus viajes por Francia, Italia y Suiza le han demostrado que cuando el estado es más democrático es mayor la cultura del obrero y su libertad, sin negar por eso que no exista la tiranía propia de todo Gobierno” (4).


     El resto de su vida lo pasaría en la campiña de Córdoba donde sus propagandas tendrían una excelente acogida. Colaboró con los núcleos sindicalistas de la comarcal de Castro del Río a la hora de reafirmar y extender su ideario por aquellas poblaciones en las que por la competencia no había arraigado el anarcosindicalismo.


     Un ejemplo claro, lo encontramos en la controversia mantenida con Eloy Vaquero en su pueblo natal. El republicano lerrouxista cordobés en su libro “Del Drama de Andalucía” se ocupa de aquel respetuoso cruce de pareceres sostenido con Elizondo en el Centro Obrero Radical de Montalbán:


“Otra vez me encontré en M. con Elizondo, un joven que parecía proceder de lejanas tierras, haber leído muchas cosas y pertenecer al tipo de los anarquistas místicos.
      El y uno que le acompañaba, y el Presidente del Centro Radical y yo, sostuvimos en público una controversia.
      Mi contradictor, que se expresaba con facundia brillante y apasionada, se elevó a lucubraciones sutiles sobre materia religiosa, y sobre el amor libre y otras bellezas de la sociedad futura. Nada de soluciones concretas y actuales.
     Yo tenía una argumentación especial para casos análogos.
……

      Declaré que aceptaba todas y cada una de las hermosas síntesis del Ideal Supremo por mi recordadas, y también la esbozada por Elizondo; porque cualquiera de ellas era inmensamente superior en verdad y en bondad, a las formulas del régimen social presente.
      Añadí que tampoco desconocía ni repudiaba la aspiración sindicalista de apoderarse de los instrumentos de la producción y organizar ésta sobre las bases de los sindicatos; que así mismo tenía informados a mis amigos acerca de la táctica sindicalista, de acción directa por la huelga, el boicot, el label, el sabotaje; que encontraba excusables las más suaves de esas armas, y, en ocasiones, hasta la más violenta.
……

     Elizondo y yo quedamos amigos francos y leales. Y experimenté un sincero pesar, cuando no mucho tiempo después de aquella polémica respetuosa, me dieron la terrible noticia de que huyendo de Espejo por temor a las persecuciones de las autoridades, había perecido ahogado al pasar el Bajosillo” (5).

      Juan Díaz del Moral, también testigo directo de aquellos movimientos sociales, le reserva un hueco en su Historia de las agitaciones campesinas andaluzas:

     “Sin que nadie le llamara ni supiera exactamente su nombre y su procedencia, a principios de 1914 se presentó en la comarca sindicalista el joven Elizondo, de palabra fogosa y elocuente, que por su actuación y su trágico fin dejo perdurables recuerdos entre los trabajadores. En los ocho o diez meses que permaneció por aquí pronunció infinidad de discursos y sostuvo duelos oratorios no sólo en los pueblos profesos en el sindicalismo, sino en los que empezaban a iniciarse en él, como Montalbán. Su osadía verbal en los mítines corría pareja con su miedo a la Guardia Civil. Huyendo a todo correr de una persecución que no tenía más realidad que la que le prestaba su fantasía, se ahogó al atravesar el Guadajoz a principios de 1915” (6).

El  Guadajoz a su paso por Castro del Río (Fot. Castella)
     El 1º de Junio participó en un mitin pro-presos organizado por el CIO-SOV de Castro del Río. Una vez finalizaron en el uso de la palabra los oradores locales Ildefonso Bello, Juan Lucena Villatoro, Pedro Algaba, Antonio Pérez Rosa, Rafael Peña (Espejo) y el maestro del centro obrero Salvador Cordón Avellán, Elizondo desplegó sus dotes de oratoria en un maratoniano discurso que duró algo más de dos horas (7).
    Terminado aquel acto marchó en compañía de Rafael Peña con dirección a la vecina villa de Espejo en la que permanece mientras se obtiene el permiso de la autoridad para dar otra conferencia.
    A los pocos días desaparece y no se vuelven a tener noticias suyas hasta el 20 de febrero de 1915, en que un vecino de la aldea de Santa Cruz, llamado Antonio Ventura, al pasar de mañana por el sitio denominado la Vega de las Arcas, vio el cuerpo de un hombre sujeto a un taraje en la margen izquierda del rio Guadajoz. Inmediatamente puso el hallazgo en conocimiento del comandante de puesto más cercano de la capital cordobesa, a cuyo término pertenecía el lugar en el que se halló el cadáver. Se personó el juzgado en el lugar de los hechos, donde efectivamente vieron a un hombre ahogado que vestía blusa clara a listas ceñida, camisa de franela, también listada, chaleco, pantalón, faja y botas negras. Según el estado de descomposición del cuerpo debía de llevar en el agua aproximadamente un mes.
   Identificado, resultó ser el joven de 22 años Joaquín Elizondo, conocido en la comarca por sus propagandas de ideas avanzadas. La crónica refiere una última conferencia pronunciada en Espejo el día 18 de febrero.
    Sus restos mortales, por mandamiento del juez, fueron trasladados al Cementerio de la Salud de la capital cordobesa (8). 
     La fosa común del cementerio acogería los restos del joven Elizondo, que durante el tiempo que estuvo en la comarca sindicalista había adoptado la indumentaria propia del jornalero. Como creo que se conservan los libros de registro del Cementerio, esperaremos a ver si nos surge la oportunidad de comprobar su inscripción y así completar sus apellidos y certificar su naturaleza. Tal cometido queda abierto a cualquier voluntario que se preste a la colaboración.

    Recientemente se ha publicado en un "BOJA Full"  (9) la creación de la Dirección General de Des-Memoria Libertaria de la Comarcal Cordobesa de la CNT.    
    Provisionalmente el mantenedor de este espacio se ha hecho cargo de tal responsabilidad, de momento, sin partida alguna con cargo a los presupuestos generales de la comunidad autónoma. Pretendemos acumular méritos, con vistas a que, para cuando mejore la situación económica, podamos tener acceso a uno de esos puestos de libre designación que nos liberen de la actual tiranía laboral a la que nos hallamos sometidos algunos trabajadores del sector público. De manera que, a partir de ahora, de una manera regular, se irán publicando entradas con la etiqueta de “Biografías Obreras” y “Castro Libertario”. Queremos extender nuestras investigaciones a poblaciones de la comarca que tuvieron un peso significativo en el obrerismo de signo anti político: Bujalance, Espejo, Fernán Núñez, Montemayor, Baena, etc,  e incluso, a algunas de la vecina provincia de Jaén como Lopera, que durante el Trienio Bolchevique se movió en su órbita organizativa, Torreperogil, Peal de Becerro, Ubeda o Torredelcampo.
     En preparación aproximaciones biográficas a las destacadas personalidades de José Dios Criado “El Decano” y Antonio Elías Herencia “Parraguilla”.

NOTAS

(1)   El Eco de Navarra (2 de mayo de 1907).
(2)   Tierra y Libertad. Epoca 4ª – nº 144 (15 de enero de 1913).
(3)   La Unión Democrática: órgano oficial del Partido Republicano Progresista de la provincia de Alicante (31 de marzo de 1914).
(4)   El País (27 de mayo de 1914).

(5)   Eloy Vaquero / Del Drama de Andalucía: Recuerdos de luchas rurales  y ciudadanas. Colección Díaz del Moral. Córdoba 1987. Apéndice biográfico y notas de Juan Ortiz Villaba.
(6)   Juan Diaz del Moral / Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Alianza Editorial 1984.
(7)   Tierra y Libertad Epoca 4ª (mitin celebrado en Castro del rio en enero de 1915).
(8)   Diario de Córdoba (26 de febrero de 1915).
(9)   Boletín Comarcal de las sociedades e individualidades adscritas o cercanas a la Regional Andaluza de la Confederación Nacional del Trabajo (pedidos a http://decastroero.blogspot.com.es )


4 comentarios:

  1. Toñi García Cuevas23 de octubre de 2013, 7:18

    El ahogamiento del joven Elizondo me resulta cuando menos sospechoso. Sobre todo las declaracione, supongo que de la guardia civil, que clasifican la persecución como producto de su ¿fantasía? habría que ver que entendía éste por fantasía.
    Qué pena que muriera tan joven y en esas circunstancias.
    Por otra parte agradecer a Alberto la publicación de estos trabajos de investigación tan ilustrativos a la vez que entretenidos e interesantes que están consiguiendo reconciliar mi sentimiento castreño orgulloso de su colaboración en la lucha obrera

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    1. Las referencias a su miedo patológico son de Díaz del Moral, lo que se contradice un poco con la osadía verbal de la que hacía gala este muchacho. Entre los informantes del notario de Bujalance se hallaban obreros y algunos influyentes miembros de la patronal agrícola cordobesa. No podemos descartar que ese “San Benito”, a modo de chanza, se lo se lo colocaran éstos últimos después de su trágico final. Según la mentalidad propietaria se trataba de un elemento que de alguna manera venía a perturbar la paz social que a ellos les convenía.
      Gracias Toñi por seguirme y por esas palabras de aliento. Un saludo. Creo conocerte de mi etapa de residente en aquella villa.

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    2. Es verdad, la alusión a los miedos o fantasías de Elizondo no provenían de ningún informe de la benemérita. Me di cuenta nada más enviar el comentario. Devoro tus escritos con tanta precipitación que a veces interpreto libremente y no es raro que en este caso haya culpado a la guardia civil de la contradictoria apreciación.
      Y sí, nos conocemos del pueblo aunque no coincidieramos mucho pues entonces yo andaba por Granada. Ahora vivo en Martos y tengo que decirte que durante un tiempo viví en Motril, en Rambla de Capuchinos y todos los veranos pasamos parte de las vacaciones en Torrenueva. Trabajé durante un tiempo en Calahonda y en Salobreña y son muchos los contactos que sigo teniendo con amigos marengos como me gusta llamarlos cariñosamente. Así que fíjate qué de casualidades nos unen en tres provincias. Un abrazo amigo

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  2. Buenos dias
    Me gustaria saber si finalmente hizo alguna aproximacion a la vida de Antonio Elías Herencia “Parraguilla”. Si no es asi, megustaria saber si tiene informacion de él. Gracias

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