Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

20 agosto 2013

Arquitecto "Luis de Huertas Toribio" (1765-1815). PARTE 1ª



    En 1773 Antonio Toribio y Juan de Huertas, maestros alarifes de la villa de Porcuna (Jaén), tomaron una contrata por importe de 89.000 reales, pagaderos en tres plazos, con el fin de ejecutar las obras de un edificio de nueva planta a construir sobre el solar de las arruinadas casas capitulares de de Los Villares (Jaén). Siguiendo las directrices de un proyecto realizado por un arquitecto de Jaén, llamado Manuel López, las nuevas Casas Capitulares, que además de los locales necesarios para la actividad del concejo contaban con calabozo, carnicería, puesto de abasto, granero y corral, quedarían terminadas e inauguradas en el año 1775


    Su fachada de aspecto cúbico, está compuesta por mampostería y sillería, con cuerpo central de tres plantas y cubierta a cuatro aguas. De líneas arquitectónicas muy sencillas y severas, en el que se aplicaron las directrices dadas al efecto por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1). 
    Casi diez años después, otros dos porcunenses, probablemente primos y emparentados (hijos o hermanos) con los referidos alarifes, comparten aulas y profesores en la sección de arquitectura de tan magna institución académica y educativa.
    Se tratan del ya conocido Tomás Toribio y de Luis de Huertas Toribio.
    Antes de entrar en el desarrollo de la carrera profesional del arquitecto Luis de Huertas Toribio intentaremos contextualizar brévemente los cambios operados en materia de urbanismo y arquitectura durante el periodo histórico en que ésta transcurre.
     Carlos III cuando llega al trono de en 1759 se encuentra con una capital de España de aspecto miserable y vergonzoso.  La necesidad de llevar  a cabo  profundas reformas resultaba imperiosa. Se proyectaron servicios de alumbrado y recogida de basura, uso de adoquines para las calzadas y una buena red de alcantarillado. Acompañado todo de un ambicioso plan de ensanche, con grandes avenidas y monumentos.

     A tal efecto el monarca reclamó los servicios profesionales del arquitecto italiano Francisco Sabatini, encumbrándole pronto por encima de los arquitectos españoles más famosos de la época. Se le nombró Maestro Mayor de las Obras Reales, con rango de teniente coronel del  Cuerpo de Ingenieros, a la vez que se le designaba como académico honorífico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Sabatini retratado por Goya
    La Academia de Bellas Artes de San Fernando desempeñó durante estos años un papel fundamental en la difusión de los principios del arte clásico ya que era la encargada de formar a los artistas.
    De esta institución saldrá una nueva remesa de arquitectos españoles que se formarán trabajando al lado de los grandes maestros de la arquitectura neoclásica española: Francisco Sabatini, Juan de Villanueva o Ventura Rodríguez.

    Tomás Toribio y Luis de Huertas Toribio, a quienes presuponemos un importante bagaje arquitectónico previo como maestros de obras y de cantería en su Porcuna natal, debieron de dar el salto a la par hacia la capital del reino al objeto de ingresar en la referida academia.


     La referencia más antigua sobre Luis de Huertas es del año 1783 y la extraemos de un opúsculo titulado “Noticia de los premios distribuidos por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, en el primer semestre del año 1783” (2). Entre los artistas premiados figura “Luis de Huertas, Oficial de Cantero, por el plan que presentó de una torre, y acreditó ser obra de sus manos”.



     Este premio debió resultarle provechoso para su inminente ingreso en la Escuela de San Fernando.

    Por un “Memorial literario, instructivo y curioso de la corte de Madrid de mayo de 1784”  conocemos que por esa fecha ya era alumno de de la Escuela de Bellas Artes (3)


    Concurre al concurso convocado por la institución académica junto a Tomas Toribio y otros alumnos para optar al premio de 2ª clase (nivel medio). Debían proyectar “un cementerio para un pueblo de 400 vecinos con los ornatos correspondientes, corte y fachada todo geométrico”.
     Sera precisamente su paisano y amigo (tal vez primo) Tomas Toribio quien se haga acreedor con su trabajo a uno de los premios otorgados, consistente en una medalla de plata de ocho onzas.


    En 1784, siendo alumno de la Academia, proyectó la construcción del camino desde la salida del Puente de Toledo a los Carabancheles.


     La tesis doctoral de historiadora puertorriqueña María de los Ángeles Castro Arroyo (Arquitectura en San Juan de Puerto Rico en el siglo XIX) le dedica una pequeña reseña a este arquitecto que recalaría con el tiempo en esta isla. Es precisamente en este trabajo donde trasciende su naturaleza. Así consta en su registro de defunción (muerte acaecida en San Juan de Puerto Rico en el año 1815). Esta autora sitúa su nacimiento en Porcuna (Jaén) en torno al año 1765, por lo que cuando se gradúa como maestro mayor de obras en el año 1885, junto a Tomas Toribio, tendría sobre 20 años.
    Un ejemplar de este trabajo lo he localizado entre los fondos de la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Desistimos de su obtención y del abuso en la petición de favores, habida cuenta que con las vistas previas que nos ofrece google book y otras fuentes complementarias de momento pueden resultar suficientes.
    Ellas nos permiten conocer que fue Francesco Sabatini quien le recomendó para ocupar la plaza de Maestro Mayor de las Reales Obras de Fortificación de la Plaza e Isla de Puerto Rico, vacante por fallecimiento de Bartolomé Fammi desde 1792:

     “…su conocida inteligencia en la teórica y práctica de las obras y a las demás circunstancias que le hacen recomendable, todo lo que me consta por haber estado a mis órdenes muchos años dicho sujeto” (4).

    Teniendo en cuenta que no se incorpora a su nuevo destino hasta 1796 y lo referido por Sabatini en su letras de recomendación, forzosamente tuvo que poner a prueba su manifiesta pericia como cantero tallador, adquirida durante sus años mozos en su Porcuna natal, al frente de equipos que trabajaran en las últimas producciones de este arquitecto neoclásico de origen italiano realizadas en la corte durante los primeros años del reinado de Carlos IV. Podríamos citar entre las principales el Convento de San Gil en el Prado de Leganitos (1786-1797), el cambio de orientación de la Escalera principal del Palacio Real (1789) o las obras de reconstrucción de la Plaza Mayor tras el incendio de 1790.

Convento de San Gil
Reconstrucción Plaza Mayor de Madrid
    La fachada que aparece en la cabecera de la entrada es la única obra de Luis de Huertas de la que tenemos constancia de su participación como proyectista principal en la corte. Se trata de un edificio destinado a casa de vecindad de nivel económico alto y con ciertos aires de tipología residencial. Ubicado en el nº 2 de la Plazuela del Alamillo con fachada a la calle Segovia y esquina a la costanilla de San Andrés. Compartió el trazado del inmueble con el también arquitecto y compañero de promoción Juan Antonio Cuervo. El proyecto está fechado en el año 1793 (5).

Fachada de la calle Segovia (6)
    El proyecto original pautaba un sencillo alzado a base de bajos, principal, piso alto y buhardillas, ostentando sus fachadas - en su parte alta central- dos destacados templetes con frontispicios (5).
    Desconocemos el nombre de su dueño y promotor. El inmueble completo es puesto a la venta  en el año 1829. En el anuncio insertado en el Diario de Madrid consta su valoración  y  superficie según tasación realizada por el propio Juan Antonio Cuervo en 1803:

Diario de Madrid 1829

   El edificio, afectado por las numerosas reformas acometidas a lo largo del tiempo, sigue en pie, habiendo desaparecido su primitiva techumbre y esos característicos templetes triangulares que remataban sus fachadas.



    La segunda parte de la trayectoria vital y profesional del arquitecto porcunense Luis de Huertas Toribio, que transcurre en la Plaza e Isla del Puerto Rico colonizada, la dejamos en reserva para una próxima entrada.
FUENTES UTILIZADAS

(4)    Maríade los Ángeles Castro Arroyo / Arquitectura en San Juan de Puerto Rico (siglo XIX). Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico, 1980 - 424 páginas.
(5)   Inventario Artisitico de edificios civiles madrileños de los siglos XVII y XVIII. Tomo II. Centro Nacional de Información y Documentación de Patrimonio Histórico. Madrid 1986.

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