Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

30 julio 2013

Figuras motrileñas de "El Arte de la Tauromaquia" (siglos XVIII-XIX)



     Dentro de unos días vuelven los toros a Motril en su reinaugurada e infrautilizada nueva plaza. Un único festejo programado dentro del calendario festivo de su tradicional Feria de Agosto en honor de Nuestra Señora de la Cabeza. Como reclamo para los aficionados en tiempos de crisis, empresa y ayuntamiento han considerado conveniente incluir dentro del mismo un merecido homenaje al último torero que ha dado esta tierra: el popular José Rodríguez “El Berenjeno”.

    Aprovecho la ocasión para trazar unas breves reseñas sobre las primeras figuras del denominado “Arte de la Tauromaquia” nacidas entre plantaciones de cañas y algodón, allá por las centurias del setecientos y ochocientos respectivamente:

    La primera fue una motrileña que se viene considerando como precursora del toreo femenino. Se trata de Francisca García, cuya osadía torera se remonta al siglo XVIII, cuando aun las formas de torear, a pie y a caballo, se disputaban el gusto de los aficionados. Predecesora de la célebre Nicolasa Escamilla "La Pajuelera" (así llamada porque vendía antorchas o pajuelas de azufre), que derrochó un valor asombroso por las principales plazas de toros. Una tarde destacó en Zaragoza, donde picó y lidió un toro ante la atenta mirada del pintor Francisco de Goya, quien la inmortalizó en uno de los aguafuertes que conforman su espléndida Tauromaquia.  
La Pajuarela


     José María de Cossío sitúa la actividad de esta torera-rejoneadora, natural de Motril, en la primera mitad de siglo. Casada con Francisco Gómez, banderillero a las órdenes del torero navarro Matías Serrano. Se trasladó hasta Pamplona, y en una instancia presentada al Ayuntamiento en 1743 decía: "Que por particular espíritu se ha inclinado a torear a caballo con rejoncillo, y ha logrado muchos aplausos en estos diez años que se ha ejercitado en dicha habilidad en las ciudades de Cádiz, Valencia, Murcia, Granada y otras capitales". Se le denegó el permiso para torear en la capital navarra "porque no parecía decoroso". Volvió a solicitarlo por escrito al año siguiente, repitiéndose la respuesta, pese a invocar que ya lo había hecho en las localidades vecinas de Estella y Tudela.
     Solía torear con capa, rejones y banderillas desde el caballo.

     Otro motrileño del que tenemos noticias de haberse dedicado profesionalmente al toreo fue José Díaz Iglesias “Mosquita”:

     
     Este banderillero y matador de novillos motrileño aparece vinculado desde sus inicios al mundo taurino de la provincia de Cádiz.  De hecho, en algunas fuentes consultadas se le considera gaditano.
     Mosquita toreó en la plaza del Balón de Cádiz, que funcio­nó a partir de 1826. Con tan sólo 12 años (en 1826) dirigía ya una cuadrilla de banderilleros que se fogueaban en aquellas sorprendentes capeas con erales.

Diario Mercantil de Cádiz (4 de agosto de 1828)

Diario Mercantil de Cádiz (23 de octubre de 1830)

     A principios de la década de los años treinta del siglo XIX dio el salto a la isla de Cuba. En la Habana compartió plaza con el torero de Puerto Real y ex seminarista Bernardo Gaviño. Una tarde fue cogido y tuvo le desdicha de perder un brazo.


Bernardo Gaviño y Rueda


    En 1841 reaparece en Cádiz, justo cuando se inaugura la Plaza de Daura. En esta circo se presenta José Díaz "Mosquita" con un brazo de hojalata sustituyendo a su brazo am­putado y con esta prótesis torea una novillada. Aun siguió toreando así en su nueva visita a La Habana, donde tendría un nuevo y definitivo percan­ce, esta vez mortal, el 28 de junio de 1845.
     Desde agosto de ese mismo año 1845 nos consta la existencia de otro José Díaz “Mosquita”, posiblemente su heredero, célebre puntillero enrolado en cuadrillas de matadores de toros gaditanos como la del chiclanero Francisco Montes “Paquiro”.
    A efectos de documentación nos hemos servido mayormente de los fondos de la Biblioteca Digital Taurina de la Biblioteca Digital de Castilla y León.

    Una vez metidos en faena, y aprovechando el periodo vacacional, anuncio la próxima edición de nuevas entradas relacionadas con la historia de la Tauromaquia en Motril.

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