Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

05 abril 2014

Las elecciones a Diputado a Cortes por el distrito de Martos del año 1918.



    El conservador Miguel del Prado y Lisboa (Marqués de Acapulco), que detentó la representación parlamentaria del distrito de Martos durante la mayoría de la primera década del siglo XX, tras las elecciones a diputados a Cortes celebradas el año 1910 sería relevado en el cargo por un abogado liberal, natural de La Guardia (Jaén), llamado Virgilio Anguita Sánchez. Consigue su acta tras reñida pugna con el joven abogado y publicista Eduardo Barriobero y Herrán, presentado por la naciente coalición republicana-socialista.
     Las aunadas huestes liberales y conservadoras de todas las poblaciones del distrito (Martos, Torredonjimeno, Fuensanta, Valdepeñas, Jamilena, Higuera de Calatrava, Santiago de Calatrava y Porcuna)  tuvieron que desplegar todo tipo de artimañas para evitar la victoria del candidato de la oposición antidinástica. Cierto obstruccionismo contra Barriobero durante la campaña electoral (detenido en Porcuna) y un descarado pucherazo perpetrado en la villa de Jamilena terminarían siendo determinantes en el resultado final (véanse detalles relacionados con aquella contienda electoral).
    En las siguientes citas con las urnas (1914 y 1916), coincidiendo con un periodo de crisis de aquel emergente socialismo provincial, Anguita consiguiría renovar su acta prácticamente sin oposición.
    El diputado Anguita participaría activamente en la aireada campaña orquestada en favor del indulto de los Hermanos Nereo de Porcuna (de junio a septiembre de 1915), lo que contrasta con cierta tibieza o actitud menos comprometida mostrada a la hora de hacerse cargo de su defensa, tal como manifestaron los propios reos que depositaron en él su confianza  para que les representara ante el primer tribunal militar encargado de enjuiciarles. Terminaría alegando “estar enfermo e imposibilitado para el ejercicio de la profesión” y pasándole la papeleta a su hermano Fernando, también abogado. Extraña trama, creemos que arreglada desde Porcuna, para retrasar el proceso e intentar evitar en lo posible la terrible jurisdicción militar, ya que normativamente la defensa era competencia exclusiva de un togado militar, como finalmente ocurrió. 


    Su carrera política se proyecta considerablemente a finales de 1915 cuando es designado para hacerse cargo de la Dirección General de Bellas Artes, en la que permanece por espacio de dos años.
    Alguna prensa ironizaba con agudo ingenio sobre los especiales vínculos que mantenía con sus electores y su capacidad de gestión al frente de tal responsabilidad:

    “El Director General de Bellas Artes, señor Anguita, siente debilidad por las figuritas de yeso, y parece que tiene el propósito de regalar una Venus y un Apolo a cada uno de sus electores de Martos.
     En el tiempo que lleva al frente de la Dirección ha pedido ya sesenta colecciones de vaciados a la Academia de San Fernando, y como ésta no puede autorizar más que la concesión de doce colecciones anualmente, ha sido imposible complacer al señor Anguita, cosa que le ha puesto de muy mal humor.
    Contra el vicio de pedir…”

(La Acción 1 de agosto de 1916)

    Para las elecciones convocadas para el 24 de febrero de 1918, en el marco de una nueva coyuntura sociopolítica, el diputado Anguita tendrá que luchar contra el candidato de una reorganizada conjunción republicano-socialista que concurre a aquel proceso como “Alianza de Izquierdas”. Sería designado para intentar arrebatarle el acta el periodista y escritor Augusto Vivero, director del diario El Mundo.
    El malestar social generado por la gran guerra europea y el consiguiente encarecimiento de las subsistencias, la represión ejercida contra las organizaciones obreras tras la Huelga General de agosto de 1917 y especialmente los nuevos aires o esperanzas propiciados por el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia en octubre de ese mismo año, auguraban importantes apoyos electorales para los candidatos de la Alianza entre las clases  medias y proletarias.
     En poblaciones del distrito como Martos, Torredonjimeno o Porcuna sus otrora pujantes sociedades obreras se predisponen a salir del letargo del periodo inmediatamente anterior.

Augusto Vivero

    El candidato se personó sin avisar en Martos el día 4 de febrero. Visitó su Centro Obrero, trasmitiendo a sus asociados palabras de elogio sobre el correcto funcionamiento de su Escuela y de la Cooperativa que tenían organizada. Dedicó sus primeros días de campaña a recibir a comisiones de las vecinas localidades de Jamilena y Torredonjimeno. El día 7 se traslada a esta última donde celebra una “numerosa y entusiasta reunión” con los representantes de los partidos de izquierda por la mañana  y un mitin por la tarde.
    En Martos, donde existía una antigua y sólida organización republicana que coaligada con los socialistas gozaba de representación municipal, se realiza un especial despliegue electoral.
    El día 8 en un atestado teatro (se quitaron las butacas para ganar en capacidad) Augusto Vivero pronunció un “brioso discurso que duró hora y media, fijando la actitud acerca de los interés nacionales e internacionales, e invocando el interés y la necesidad de derrotar al estéril caciquismo”. Le precedieron en el uso de la palabra el redactor de El Socialista Antonio Fernández de Velasco, el concejal conjuncionista marteño Pedro Álvarez Castillo y Juan Estrella Ortega, un fervoroso y consecuente socialista venido desde Torredonjimeno.



   Al día siguiente, aprovechando la presencia en la ciudad de la Peña de la compañía cómico-dramática de Lola Ramos, se contrataron sus servicios para ofrecer una atractiva y gratuita función en honor del candidato Vivero. En un teatro engalanado con las banderas de las fuerzas políticas de la izquierda se representó “El lobo” de Joaquín Dicenta.

  “Al final se leyeron entusiastas trabajos en pro del indudable triunfo de la candidatura  y unas vibrantes cuartillas, originales de Lola Ramos, resultando la función un verdadero mitin”. 
    Después de visitar la Fuensanta de Martos y sus aldeas aledañas la siguiente escala de su periplo electoral se correspondía con la ciudad de Porcuna.



   Al no disponer de un local con la capacidad suficiente para sus expectativas requirió el oportuno permiso del Gobernador Civil al objeto de celebrar un mitin al aire libre. Llegada la hora anunciada, éste no había llegado y sus impacientes seguidores se estacionaron debajo del balcón de la fonda en la que se hallaba alojado, desde donde les tuvo que dirigir la palabra para calmar los excitados ánimos. Ante las insistencias del pueblo se organizó una imponente manifestación en dirección al Paseo de Jesús.



   Desde el andamio de los músicos pronunció un vibrante discurso. Seguido de una enorme muchedumbre y entre atronadores vivas regresaba a la fonda. Después visitó el Centro Obrero que en sesión extraordinaria acordó nombrarle “socio de honor”.

    “Reina gran entusiasmo y fuerte indignación contra los caciques”.

   El candidato, consciente de la particular estructura social del pueblo de Porcuna, con el fin de allegar a su causa el voto del pequeño y mediano propietario agrícola, hizo llegar a algunas redacciones de periódicos de tirada nacional  un telegrama dirigido al Ministro de Fomento, en el que se demandaba la urgente agilización de los trámites para la reedificación del Puente de Cañete sobre el arroyo Salado:

El Liberal 26 de febrero de 1918

   A renglón seguido le esperaban los ciudadanos de Higuera y Santiago de Calatrava. Y por último en Valdepeñas de Jaén, donde el veterano luchador republicano Gregorio Milla Martínez tenía estructurada una potente organización desde antaño.


    El seguimiento de la campaña lo hemos realizado básicamente a través de prensa republicana y socialista. A falta de prensa provincial, carecemos de información sobre los actos organizados por los partidarios del candidato liberal Virgilio Anguita, cuya intervención en el proceso creemos que no iría mucho más allá de una reunión previa con los representantes de los diferentes pueblos que componían el distrito, en quienes depositaba su confianza plena a la hora de hacer y deshacer en asuntos electorales. En Porcuna, fallecido su amigo Don Luis Aguilera y Coca, sus hombres de confianza para esta nueva cita con las urnas fueron don Pedro Funes Pineda y don Emilio Sebastián González.
    El resultado final de aquellos comicios se decantó por un  margen aproximado de 700 votos en favor del candidato liberal. Con excepción de la ciudad de Martos, en la que Vivero se impuso con claridad (1959 frente a 529), en todos los demás pueblos del distrito se impusieron los monárquicos.
    Se despertó la sospecha de un pucherazo perpetrado en Porcuna. Al tenerse noticia de ello en el momento mismo del escrutinio, en el que se hallaba presente el Sr. Anguita, la exacerbada indignación de parte del vecindario marteño, “obligó a Anguita a abandonar la población por calles extraviadas, protegido por varias parejas de la guardia civil”.
    Del cruce epistolar mantenido en la prensa entre el candidato triunfante y el perdedor-acusador en torno al asunto, entresacamos lo siguiente:

   “Lo del pucherazo de Porcuna es totalmente incierto, como cuando tiende a significar a la opinión publica el desagrado hacia mi candidatura en aquel pueblo. 

    Lo ocurrido es que en Martos, como hay fuerzas republicanas, obtuvo la mayoría su candidato, y en todos los demás pueblos yo, porque predominan los monárquicos, especialmente en Porcuna, donde presenció la elección el señor Vivero.

   La prueba de que mi victoria lo ha sido en lucha legal, es que ayer no se formuló ninguna protesta”.

(Carta de Virgilio Anguita publicada en El Liberal de 2 de marzo de 1918)

   Para que una protesta fuera estimada tenía que ir acompañada de un acta notarial, cosa difícilmente al alcance de los posibles de los porcunenses que participaran como interventores del candidato republicano-socialista.



   La réplica de Vivero, publicada por el mismo periódico al día siguiente, resulta especialmente clarificadora e ilustrativa sobre los métodos empleados por el caciquismo y sobre los especiales vínculos del diputado con el pueblo de Porcuna:

  “No es exacto que yo presenciara las elecciones en Porcuna. Llegué allí a las tres de la tarde, cuando ya se había consumado la hazaña. A tal hora, los frascos de cristal con que los caciques protectores de la candidatura del Sr. Anguita habían suplido las urnas mostraban como en ciertas ocasiones la boca ancha de un recipiente que hace el milagro de que un candidato malquerido la víspera resulte el más simpático a la opinión.
    Lo que afirma el Sr. Anguita tocante a las simpatías de que goza en Porcuna seguramente asombrará allí. Asombrará porque todo el mundo supone que al no mostrarse desde hace mucho tiempo en aquel pueblo se debe a cosa distinta a ese entusiasta fervor popular a que alude en su despacho. Lo rectificaré gustoso cuando sepa que el Sr. Anguita ha estado en Porcuna.
   Y nada más. Para otra vez ya procuraremos que los caciques porcunenses guarden de la elección otro recuerdo menos grato que el obtenido imponiéndose a la voluntad del cuerpo electoral”.

(No hubo contrarréplica)

   Con el acta en el bolsillo el polivalente político liberal Virgilio Anguita accedía a la Dirección General de Agricultura. No volvería a presentarse por el distrito de Martos. En vísperas de  las elecciones adelantadas para junio de 1919 cambió de familia política (de Prietista a Romanonista) resultando elegido nuevamente diputado, ahora por la circunscripción de Jaén capital. 

FUENTES UTILIZADAS

    El Socialista. Hemeroteca de la Fundación Pablo Iglesias.
    El País, El Liberal y otros. Hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional.
    Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Cultura.

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