Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

05 junio 2012

Mis Corpus en Villardompardo: historias de familia, vivencias y recuerdos.

Un altar olivarero (2004)
    Es de agradecer la buena acogida que entre los habitantes y naturales de El Villar (Villardompardo) ha tenido “Mi Portfolio Fotográfico Provisional del distrito de Martos” (más de 250 visitas directas en el mes de mayo), en el que se muestran y divulgan unas casi desconocidas fotografías de sus monumentos más emblemáticos (Castillo e Iglesia Parroquial), tomadas del Catálogo Monumental de la Provincia de Jaén de don Enrique Romero de Torres (1913-1915). Las misivas de agradecimiento que me han llegado, incluida la de su Ilustre Ayuntamiento, tal vez hayan propiciado que se despierte la curiosidad entre sus vecinos sobre mis vínculos con este pueblo, que ya delata mi primer apellido, pero que he tenido que explicar a quienes se han dirigido a mi correo con tal propósito.
     Mi afición por el género memorialista, ya puesta de manifiesto en una entrada dedicada a la Fonda la Esperanza de Porcuna, regentada por mis abuelos maternos, unida al empujón anímico generado por los agradecimientos, han hecho que me plantease embarcarme en un proyecto similar para con mi familia paterna.
    Aprovecho la fecha, por la peculiar, tradicional y espectacular celebración del Día del Corpus en esta villa, para emplearme en ello.

      
     La fotografía que se muestra, en la que un servidor aparece piadosamente arrodillado delante del artístico altar que para tal festividad se confeccionaba a la puerta de mi abuela Encarnación, debe de ser del año 1966 o a lo sumo 1967. Quiero recordar que se corresponde con el mismo día en que por la tarde pude presenciar en la Plaza de Toros de Martos el debut en lides taurinas del valiente novillero Herrerito de Porcuna (véase Mi Tauromaquia). Mi prodigiosa memoria (que Dios o quien sea me la conserve) me permite incluso atribuirle la instantánea a un famoso fotógrafo ambulante de Porcuna “Aure”, conocido de mi progenitor, que por allí merodeaba aquel día. Mi padre es el que aparece con gafas de sol con mi hermano Felipe, hecho un guarín, entre sus piernas. Las niñas, mi hermana, que forzosamente tenía que llamarse Encarnación, y una amiga (la hija de la vecina Lucia).
 
Los abuelos
      Siempre he tenido la curiosidad de investigar sobre el origen de mi apellido Gay, muy extendido en otras regiones como Galicia, Castilla, Aragón y Cataluña, y que en la provincia de Jaén parece tener su foco de irradiación en el pueblo de Villardompardo. Hay un famoso catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada, Juan Gay Armenteros, cuyas raíces creo que son también villarengas. Sería cuestión de echar una temporadilla en El Villar curioseando en su archivo parroquial y municipal y, si la documentación lo permite, intentar llegar hasta los primeros Gay que se asentaran por tierras jiennenses, y desentrañar el porqué de la elección de esta pequeña villa (ardua tarea, pero no imposible).

     De momento sólo llego hasta mi abuelo, que debió nacer en el las décadas finales del siglo XIX. Se llamó Manuel Gay López (Manolito Gay). De profesión labrador, que en la segunda década del siglo XX contrajo nupcias con Encarnación Calvache Serrano (mi abuela), de cuyo matrimonio vendrían al mundo seis hijos varones: Antonio, Bartolomé, José, Francisco, Manuel y Alberto Gay Calvache.
Los infantes - Manuel y Alberto (primeros años 30)
     Asimilado a la categoría de mediano propietario, complementaba sus actividad agrícola con el arrendamiento y la administración de las fincas de un propietario absentista, don José Contreras y Escobedo, Caballero de la Orden de Calatrava y IV Vizconde de Begijar , dueño de bastas extensiones de fincas rusticas diseminadas por diferentes municipios jiennenses. Aunque, por disponer de una bien acondicionada residencia y de un molino aceitero en el Cortijo de Uribe, frecuentaba con relativa frecuencia la villa para inspeccionar sobre el terreno sus intereses particulares.

El baúl del niño Federico
Noviembre de 1909

     Mi padre me contaba que el patio, de un por entonces semiderruido y abandonado Castillo, era utilizado por mi abuelo para guardar sus aperos y pertrechos agrícolas.

     El fracaso de la sublevación militar del 18 de julio de 1936, que trajo consigo un largo y cruento conflicto civil, afectaría tanto al arrendador como al arrendatario. El primero encontraría la muerte en Madrid, al poco del alzamiento, asesinado en circunstancias que no he sido capaz de desentrañar. Mi abuelo, cuyos posicionamientos ideológicos desconozco (imagino que los que fueran con arreglo a sus intereses), por aquello de su condición de empleador, fue detenido por orden del Alcalde, permaneciendo en el arresto municipal entre el 25 de julio de 1936 y el 6 de febrero de 1937, en que un Tribunal Popular lo pone en libertad. Un hermano de mi abuela llamado Jacinto Calvache Serrano sufrió la misma suerte, aunque con un periodo de confinamiento ligeramente inferior. Son varios los apellidados Gay, posiblemente parientes, quienes también aparecen como detenidos dentro de una relación inserta en la Causa General de la que he tomado los datos (Ramón Béjar Gay, Pascual Gay Béjar, José Gay Calahorro, Manuel Gay Águila, Diego Gay González  y Juan Gay Moya).
    Pese a su larga estancia en prisión, no creo que mi abuelo fuera un elemento demasiado significado de la derecha, ya que su casa se libró de los típicos asaltos y saqueos, y su nombre no figura entre quienes, según la Causa General “fueron sometidos a crueles torturas o simulacros de fusilamiento” por parte de las denominadas “hordas marxistas”.
     Casualmente entre los elementos dirigentes marxistas aparecen también individuos apellidados Gay y Calvache. Es el caso de Fernando Gay Cámara (exiliado en Francia), a quien se la atribuye participación en las profanaciones y quemas de imágenes de culto, o Juan Gay Medina y José Calvache Águila, señalados “por oponerse al triunfo del Glorioso Movimiento Nacional en esta villa”, que permaneció bajo control republicano hasta el final de la guerra. Otro villarengo derrotado, llamado Manuel Águila Gay, eludió la represión franquista al embarcarse en el famoso vapor Sinaia rumbo a México.


     Seria demasiada casualidad, pero recuerdo perfectamente como mi padre, en un determinado momento de nuestras vidas, marcado por la estrechez económica, refería una hipotética herencia salvadora de un pariente cercano que había cruzado el charco y del que no se tenían noticias (el mito del indiano rico).
     A Manolito Gay (abuelo) no llegué a conocerlo pues falleció antes de que un servidor viniese al mundo. Sobre él sólo me han llegado noticias o anécdotas indirectas. Parece ser que era del puño cerrado. Mi padre, que colaboraba con él en las faenas agrícolas, se las veía y deseaba para obtener una mínima recompensa económica. Tenía que acudir a subterfugios con los que obtener un dinerillo para el gasto corriente de un mozo. Con nocturnidad y alevosía, y la interesada colaboración de amigos y compinches, se perdía de vez en cuando algún saco de trigo de los almacenados en las cámaras de su vivienda.

     Con respecto a mi abuela Encarnación, mis recuerdos se circunscriben a mis primeros diez años de vida, pues falleció en 1970, poco antes de que lo hiciera mi madre, que se llamaba igual que ella y por la que profesaba especial devoción. Fue ella precisamente quien me llevo en sus brazos hasta la pila bautismal cuando me acristianaron.
Mi madre y mi vecina Amelia de Porcuna, expléndidas (a la izquierda)
Vivencias y recuerdos
     
    Mi padre, cuando contrae matrimonio, traslada su residencia hasta Porcuna. Estuvo un tiempo al frente de la Fonda heredada de mis abuelos maternos, finalmente cerrada por inviable. Probó después con un pequeño almacén de maderas y materiales de construcción en la Riverilla que tampoco funcionó. Las representaciones comerciales terminarían finalmente convirtiéndose en el sustento de su familia.
 




     Para tal fin se agenció una furgoneta Citroën dos caballos, que además de para efectuar el reparto del género comercial (cerveza "El Gavilan", gaseosa "La Pitusa", vinos de las bodegas "Pérez Barquero" y la multinacional Coca-Cola, que por aquellos tiempos era un producto de lujo) le brindaba la posibilidad de no perder el contacto con su madre y hermanos residentes en El Villar. Unos asientos portátiles, que se anclaban en la parte trasera, nos permitían visitar a la abuela con frecuencia.


    A la derecha: "Casa de la abuela". Puerta y tres ventanas en planta baja, con sus correspondientes balcones en la primera planta (dormitorios), y una hermosa cámara-almacen aireada por cuatro ventanucos en la planta superior. 
     Las fiestas de guardar eran de obligada comparecencia en esta hermosa casa, situada justo a mitad de la principal arteria de la localidad, la popularmente conocida como calle larga (entonces Calvo Sotelo y ahora Av. de Andalucía). Mi abuela ya mayor, con el imprescindible concurso de Carmen (también Gay), especie de servidora-ahijada, solía hacer gala de sus artes culinarias. Las albóndigas en caldo y los filetes de cerdo al limón eran sus platos estrella en esas comilonas festivas donde solía darse cita el resto de la familia. Este ultimo plato, sencillo y exquisito, lo adoptó mi padre para su cocina, y todavía hoy, de vez en cuando, aparece en la mía.
     Inolvidables esos altares del Corpus, por la parafernalia que se organizaba en torno a su elaboración. El exorno floral procedía casi íntegramente del patio de la casa, por el que se diseminaban una cantidad ingente de macetas de todas clases, resguardadas del sol por unos frondosos limoneros y regadas periódicamente con el agua que se extraía de un pozo con brocal de forja situado al fondo del mismo. El tiro de garrucha, con la sempiterna supervisión de Carmen, era uno de mis entrenamientos favoritos. Con las cubas se llenaban unas hermosas tinas de cerámica depositadas contra una pared, de las que posteriormente se tomaba el agua para las regaderas.



    Grabado en mi memoria está la víspera de ese día, momento en que mi primo Rafael, el menor de mi tío Bartolo, aparejaba una burra mansa que dormía en el establo para dirigirse hasta el arroyo Salado de Arjona en busca de las típicas juncias con las que se alfombraba la calle. Berrinches y llorisqueo, pues ni yo, y menos aún mi hermano Felipe, teníamos la edad oportuna como para introducirnos en ciénagas pantanosas. Finalmente nos conformábamos con ayudarle en la descarga, seguida de un paseo guiado en burra antes de que ésta volviera a sus dependencias.

    Nada más amanecer, acudía en masa el vecindario implicado y se ponía en marcha el proceso de confección del típico altar y adorno de calle. No solía faltar el dulce y el licor. Mi abuela, de arraigadas costumbres religiosas, carácter dulce y bondadoso, se arrogaba el mando a la hora de distribuir y disponer el ornato (casi todo salía de su casa). Mi madre, también muy dada a lo artístico, se convertía en su fiel consejera. Se estaba retocando hasta casi el momento mismo del paso de la custodia, en que tocaba echar las rodillas en tierra y persignarse. A renglón seguido llegaba la esperada hora de las botellas de gaseosa para los menores y espumosas, vinos y aperitivos para el resto de la congregación. La jornada festiva se remataba con un suculento almuerzo familiar, elaborado por Carmen que había echado su mañana de Corpus metida entre fogones.

     Dejando ya de lado este jueves festivo (ahora en domingo), y para no ponerme demasiado pesado, es menester ir cerrando. Pero ya puestos. tengo forzosamente que echar mano de otros recuerdos relacionados con El Villar, donde también solíamos pasar temporadas de vacaciones. Se mantiene fresco en mi memoria el olor a pan tierno y dulces de los hornos que regentaban mis tíos Bartolo, Pepe y Manolo, o el acompañamiento mañanero de escolta, que mi hermano y yo, le hacíamos a mi primo Antoñuelo, que siendo aun un chavalillo, ya colaboraba con la economía familiar repartiendo churros por las calles. Éstos se conservaban calientes gracias a una cajonera de ascuas depositada sobre el carrillo de reparto. Después de aquello ya podíamos disponer de él para el resto de la jornada lúdica.

San Francisco (patrón)
     Otros recuerdos guardan relación con las fiestas patronales. Sería por mi carácter tímido y apocado, o vaya a saber porqué, que de chico le tenía verdadero pánico a los gigantes y cabezudos, especialmente a estos últimos que se mostraban más escurridizos y saltarines. No me atrevía a verlos pasar desde la puerta de la calle y me subía al balcón del cuarto de mi abuela. Mi madre, que se hallaba empeñada en que tenía que superar estas fobias, incitaba a mis primos, que solían salir con la cabeza gorda, para que al pasar por la casa hicieran una breve incursión de reconocimiento, a la que yo respondía como una centella encerrándome en las cámaras. El descojone para mis padres, Carmen y la abuela, y el mal rato para un servidor. Hoy, por suerte, ya no me asusto de casi nada, gracias, en parte, a los cabezudos de El Villar.


     También a la feria pertenecen los recuerdos sobre partidos de futbol de máxima rivalidad contra Escañuela. Creo que los visitantes se desplazaban andando, y los encuentros tenían lugar en un improvisado terreno de juego en una tierra calma con varias vueltas de rulo. Por porterías unos postes de madera unidos por unas sogas. Por los locales destacaba un primo hermano (Manolito Gay) que había estudiado en el seminario, y que después ingresaría en la Policía Armada.
     La providencial presencia de una vecina en casa de mi abuela sacando agua del pozo, evito un episodio, que pudo revestir caracteres de tragedia. Mi hermano el guarín, se dedicaba a jugar a los barquitos en una de esas tinas, ya referidas, cuyo nivel de agua estaba por debajo del acostumbrado. Encaramado en lo alto de una silla, hincó la cabeza tanto en busca de la navegabilidad que cayó sobre la misma, quedando con los pies para arriba. A las manos salvadoras de Lucía le debe la vida, aunque tragó bastante agua y nos llevamos un buen susto, especialmente la abuela responsable de nuestra guarda y custodia. 

Era del Cortijo de Uribe (1950)

     Excursiones infantiles dirigidas por Carmen hasta el Cortijo-casería de Uribe, con recolección de hinojos para el puchero por el camino, era otro de los atractivos de aquellos periodos vacacionales. Recuerdo perfectamente las dependencias nobles del mismo, recargadas de cuadros, alfombras, mobiliario antiguo y una armadura que llamaba poderosamente la atención de los infantes. He intentado localizar la fecha exacta del fallecimiento de la vizcondesa viuda, Doña María del Carmen Uribe y Peláez, con resultado totalmente infructuoso.

Obtenida a posteriori (veánse agradecimientos comentario 2)

  Me consta, que después de aquellos tristes sucesos de la guerra, pasaba largas temporadas en sus dominios de Villardompardo. De hecho mantuvo la amistad con mi abuela, y cuando se dejaba caer por el pueblo para escuchar misa, se detenía su coche a la puerta de ésta para que le acompañara. Su influencia sirvió para que cuando mi padre fue reclamado para prestar servicios militares a la patria le adjudicaran un destino cómodo como ordenanza en el Ministerio del Ejército, con sede en Madrid.


    Al fallecer mi abuela en 1970, pese a la proximidad, me desvinculo considerablemente de El Villar. La casa de los abuelos pasó con el tiempo a manos de mi tío Antonio. Fue el único de los hermanos a quien se le pudo costear estudios (bachillerato), suficientes para opositar y ganar una plaza de Secretario de Tercera. Después de permanecer una buena temporada en Pampaneira, un precioso y aislado pueblo de la Alpujarra granadina, en 1972 pasaría a ocupar la vacante provisional de la Secretaría del Ayuntamiento de Villardompardo, con carácter definitivo desde 1974 y que desempeñaría hasta su muerte acaecida poco después.



     Cuando he tenido que visitar El Villar, mayormente por sepelios de tíos y un primo prematuramente desaparecido (otro Manolito Gay), no he dejado nunca de girar visita a esa magnífica casa, que tan buenos y asustadizos recuerdos me evocan. En vida de la viuda Carmina, todavía podía adentrarme fugazmente en ella. Al carcer éstos de descendencia el dominio sobre la misma se desvincula definitivamente del apellido Gay.
     La última vez que estuve allí, hará como dos años, fue en una fugaz parada solitaria de incognito. Quería interesarme por la salud de un pedazo de mujer llamada Carmen Gay, quien asistió a mi abuela, y que a raíz del prematuro fallecimiento de mi madre, pasó generosamente como un año en Porcuna cuidando de mi y de mis hermanos, hasta que mi padre fue capaz de encajar aquel mazazo. A efectos de afectividad es para nosotros como una tía. De hecho mi abuela, supo agradecerle sus desvelos, incluyéndola entre sus herederos como una más. Estuve tentado de pasearme por la calle larga, pero termine desistiendo. De hecho desconozco quien la habita hoy y si se han efectuado reformas. Prefiero quedarme con esa imagen que he capturado en la red, de la que me he servido para trazar esta pequeña semblanza nostálgica ilustrada.


11 comentarios:

  1. Un artículo precioso y entrañable, un abrazo de tu amigo ucubimontillano.

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  2. Ya lo he comentado en diferentes ocasiones. Quizá lo más gratificante de estas exposiciones públicas sea la posibilidad que te brinda de retomar amistades que por distanciamiento geográfico se han ido disipando. Ha sido un paisano y amigo de Porcuna, Cayetano Ruiz Barranco, antiguo compañero de estudios, quien tras leer esta entrada me ha remitido la esquela fúnebre de la vizcondesa viuda, publicada en el diario Abc. No será porque no lo ha buscado veces, modificando los criterios incluso. Suele pasar, éstos suelen fallar dependiendo de la velocidad o desde donde te conectes. Limitaciones técnicas que tenemos que asumir. Esta misma persona es la que me ha puesto sobre la pista de la fotografía de la boda de don José Contreras y Escobedo con María del Carmen Uribe y Peláez, que aparece dentro de un bonito blog de un valenciano, parece ser que emparentado con esta señora, con raíces villarengas: “El baúl de Federico”. He intentado ponerme en contacto con este señor para pedirle permiso. Su blog lleva como dos años sin actividad y no consta dirección de correo electrónico. La fotografía ya insertada en un primer momento de la era del Cortijo de Uribe (Fuensomera) procede del mismo sitio. Justo debajo de ellas aparece el enlace a este espacio virtual.

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  3. Yo tambien me apellido gay, a ver si puedes encontrar mas informacion de nuestro apellido, por favor. O gente del villar que colabore

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  4. Hola de nuevo Alberto, te quisiera dar la enhorabuena por el artículo que has escrito, está lleno de recuerdos entrañables hacia Villardompardo, además está impecablemente redactado, me recuerdas a un famoso escritor por la forma que tienes de contar las cosas, pero no te voy a decir quién es para mantenerte con la curiosidad.
    Respecto al apellido Gay, es verdad que su abundancia en Villardompardo es bastante curiosa, no sé de donde procede, he oído que de Galicia pero no puedo confirmar nada. Lo que si os puedo decir es que la primera persona que he localizado con ese apellido en Villardompardo data de 1751 "Tomás Gay" curiosamente era viudo y no se habla nada de que tuviera hijos. Veinte años más tarde, en 1771, ya aperecen cuatro personas con ese apellido, con edades comprendidas entre 30 y 50 años (quizás hermanos del anterior que vinieran de algún sitio por "efecto llamada") estos debieron extender el apellido por el pueblo hasta la actualidad.
    Saludos Alberto.
    Carlos

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  5. Muchas gracias Carlos por esos aportes relacionados con el apellido Gay. Como había visto en tu blog que has manejado el archivo parroquial tenía pensado ponerme en contacto contigo. Pero mira por dónde ya has despejado alguna incógnita al respecto. Ese origen gallego no parece descabellado, habida cuenta que el sistema de heredad durante el antiguo régimen en esa región se primaba al primogénito y empujaba a la emigración u otras actividades al resto de los hermanos. Posiblemente llegaran como colonos para poner en cultivo tierras de jurisdicción señorial mal aprovechadas. Sería cuestión de buscar entre los documentos que se puedan conservar de esa segunda mitad del siglo XIX. Tal vez el Archivo Histórico Provincial pudiera aportar alguna luz. Bastaría con dar con el origen del primero para poder certificarlo. Lo que sí parece claro, previa consulta de las bases de datos del INE, es que los Gay de Jaén ( 3ª en el total nacional, sólo superada por Barcelona y Lugo) tienen seguro su foco de irradiación entre El Villar y Escañuela.
    Por cierto, Manuel Gay López (mi abuelo),desconozco con que etiqueta política, era alcalde de Villardompardo en el año 1930.
    Te mando unos datos sobre el tejido institucional y comercial de Villardompardo de ese, año por si quieres publicarlo en tu blog. Aparecen otros Gay (Juan Gay Alvarez y Pedro Gay Ruiz con tienda de comestibles, Antonio Gay Calahorro y Santiago Gay Rodriguez como taberneros, y un zapatero llamado Juan Gay Rodriguez).

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  6. Es la 3ª vez que leo este artículo y me encanta. Podría ser digno de un pequeño cortometraje. me encanta todo lo que cuentas relacionado con nuestro pueblo, hasta tal punto que he indagado sobre las diferentes personas que mencionas. Somos amigos de Jose, sobrino de Carmen, y me consta que os quiere igual que a los miembros de su familia, e incluso me atrevería a decir que aún más. Un saludo y decirte que las puertas de nuestro pueblo siempre estarán abiertas para recibirte.

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  7. yo también me apellido gay, y he nacido en villardompardo. mis abuelos vivian en la c/ calvo Sotelo ahora avd.andalucia y me encanta leer tu historia

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  8. mi padre se apedillaba gay calvache

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  9. mi padre se apedilla gay calvache

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  10. Buenas,

    En primer lugar felicidades por el blog. Soy de Jabalquinto y en mi familia también aparece el apellido Gay. Por los archivos consultados todos aparecen como naturales de allí hasta aproximadamente 1760 que ya indica que es oriundo de piles (valencia). Espero que entre todos podamos averiguar algo más sobre el origen de nuestro apellido.

    Un saludo

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  11. hola a todos mi padre se llamaba Alberto gay harnandez hijo de diego gay gay de villardompardo yo vivo en francia

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