Espacio abierto dedicado al estudio de las historias locales de los municipios de Castro del Río (Córdoba), Porcuna (Jaén) y Motril (Granada), así como sus adyacentes. Recomiendo la utilización del apartado de comentarios para aportaciones, consideraciones, críticas o rectificaciones. De igual manera, está disponible para quienes deseen colaborar con la publicación de artículos o aportando documentos, sobre cualquier tema de carácter histórico relacionado con dichas poblaciones.

01 marzo 2011

“Letrillas de agitación popular” (Carnavales en Castro del Río durante la II República)


Cangarrias y Mocetón



Los Comuneros

Daba pena y sentimiento
ver a los comuneros
echar arena en la calle
para perseguir al obrero.



    Estrofa suelta de una letrilla cantada durante el primer carnaval republicano, inmediatamente posterior a la huelga sostenida por los trabajadores agrícolas de Castro del Río a finales de enero de 1932. Declarada ésta ilegal y sediciosa por la primera autoridad provincial amparándose en lo prevenido por la famosa ley de defensa de la república.
    Durante este considerable envite huelguístico se puso en práctica por primera vez en Castro la costumbre de echar cargas de arena en la vía pública, principalmente en las empinadas calles que dan acceso al barrio de la villa, para facilitar la maniobrabilidad de la guardia civil a caballo reconcentrada, a la hora de disolver los grupos de sindicalistas y garantizar la libertad de trabajo.


   Comuneros: por este nombre eran conocidos los empleados municipales encargados de la limpieza y acondicionamiento de las principales calles de la población, reclutados entre jornaleros de edad ya avanzada, quienes, por su condiciones físicas ya algo mermadas, eran excluidos del mercado de trabajo. Históricamente su contratación se regía por ciertas prácticas de clientelismo político, infinidad de veces denunciadas por la minoría republicana durante los años de la Restauración.

Mercado Municipal 1927

Rifadoras del Mercado

¡Una máquina Alfa para coser!
¡Que a cualquiera le puede tocar!
Su marido que es albañil
miren ustedes como estará
que mientras ella se pone a rifar
él avía de almorzar.

   Más difícil de encuadrar temporalmente esta otra estrofa. Clara denuncia social sobre la precariedad laboral motivada por las frecuentes crisis de trabajo que sufrieron los trabajadores durante el periodo del que nos ocupamos.
   La falta de jornales obliga a muchas castreñas a recurrir a este sistema para procurarse el pan diario.


Alcalde Federico

Este régimen calaño
nos hace desesperar
porque ha servido al empeño
 de un alcalde Federal.

Por salir un día de fiesta
una imagen en procesión
vaya una idea completa
que tiene de Redención.

Se han apoderado de su cerebro,
monjas y frailes tiene de talón,
al ayuntamiento le da requiebro,
con el juega igual que con un balón.

Unos cuantos concejales
al ver que no camina leal,
le reprenden como hombres formales
y separan su Ideal.


    Cantada durante el carnaval de 1933 y dedicada al republicano federal Federico Millán Moreno,  primer alcalde republicano de Castro del Río.
    Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 fueron ganadas por un reorganizado Partido Liberal Fernandista  al frente de la alcaldía durante la Dictablanda, supongo que recurriendo a las tradicionales artimañas del caciquismo, que ya venían siendo denunciadas en los meses previos por los republicanos desde la prensa.

   Tras proclamarse la Republica, Federico Millán ( miembro de una familia de larga tradición republicana) se convirtió en alcalde, en cuyo cargo quedaría definitivamente legitimado tras repetirse el proceso electoral y obtener su partido una amplia mayoría.
   A finales de 1932 se produce una escisión dentro las filas federales. Un total de siete concejales abandonan la formación para constituir un partido republicano federal autónomo, lo que obedece a ciertas censuras por parte de los disidentes hacia Federico Millán a quien tildan de monarquizante y antirrepublicano.
    La alusión que se hace en la letra a una procesión, debe estar relacionada con su actuación durante los sucesos del Viernes Santo de 1932, que no viene a cuento ahora referir por cuestiones de calendario de cuaresma.

 
Carnavales de 1934


El Diputado

Diputado a cortes acaba de salir
un señor que en este pueblo es labrador.
De su acta han sacado al Jabalí (1)
con cangarrias, beatas y conservador.

Mira algo por tu pueblo Torquemada,
no levantes tantas falsificaciones,
ni calumnias embusteras y cacicadas
que denostan a esta grande población.

Ya tenemos quien nos pueda defender
y advertimos a este grande Paletón,
como Judas no nos vayas a vender
como hasta aquí has hecho Mocetón.

Ten porte de hombre y no maleta,
que el enchufe acabas de pillar
que a ti lo que te importa son las 3.000 pesetas
y muy poco el sentir chillar.


    En las elecciones para diputados a cortes de finales de 1933 un castreño obtiene el acta de diputado. Se trata de don Antonio Navajas Moreno, conocido popularmente como “barbitas de alambre”.
 
    Fue alcalde por los conservadores durante la primera década del siglo XX, figura destacada de la patronal agrícola de Castro del Río, asiduo e inflexible interlocutor con los obreros sindicalistas en las negociaciones de las bases de trabajo. Después de los agitados y conflictivos años del trienio bolchevista (1918-1920), promotor y acérrimo defensor del sindicalismo católico agrario (gatopalo), con el que contrarrestar, en lo posible, la creciente  influencia de aquellos.

   Gatopalo: trampa de madera para atrapar ratas o ratones.



                                 Resulta que el gatopalo
es trampa paras ratones
pero solo pican en él
los tontos de los cojones.

    Durante la Dictadura de Primo de Rivera coquetearía con la Unión Patriótica (partido único) y durante el primer bienio republicano ostentaría la presidencia de la Federación Provincial de Labradores, lo que le resultó de gran ayuda  para proyectarse políticamente.
    A la segunda y definitiva vuelta de aquel proceso electoral concurre con la etiqueta de agrario, formando parte de la coalición de centro derecha antimarxista  (Acción Popular, Partido Republicano Radical, Republicano Progresista y Agrarios) que resulta vencedora.

    Los calificativos mocetón y paletón hacen referencia a sus hechuras y costumbres un tanto campestres o pueblerinas. Físicamente era un hombre grande y fuerte. La coletilla de paletón se la colocó un famoso columnista de La Voz (Dick) al divulgar su costumbre de concurrir al Congreso de los Diputados con alforjas camperas, de las que se proveía de viandas a corte de navaja, mientras que la mayoría de los diputados de provincias aprovechaban las sesiones del Congreso para visitar los mas afamados restaurantes de Madrid. Renunció al acta antes de acabar aquella legislatura.
    El remoquete de “barbitas de alambre” se lo colocaron en las primeros años del siglo, cuando siendo alcalde o presidente del “Circulo de Labradores” adquirió una bomba con la que atajar los incendios fortuitos o provocados en los predios y almiares. Como el artefacto debía de ser bastante rudimentario y difícil de poner en marcha (tal vez nadie quiso aprender a utilizarlo, por los riesgos) él mismo, con su recia barba, se hacía cargo personalmente de la extinción de los incendios. De tanto vanagloriarse de su actitud heroica y de su inmaculada barba sin chamuscar, le viene el calificativo con el que el pueblo le bautizó.

(1) Jabalí: José Antonio Balbontín, diputado electo por Sevilla en las primeras cortes republicanas (Partido Social Revolucionario), que a las elecciones de 1933 se presenta  por Córdoba en la candidatura del Partido Comunista, no resultando elegido. Durante la campaña electoral de 1933 mitineó en Castro del Río junto a Francisco Galán en un acto celebrado en el Teatro Cervantes plagado de incidentes.

Tentación carnal

    Como estamos en carnaval, y este permite ciertas licencias, en consonancia con la política de austeridad preconizada desde las instituciones en tiempos de crisis, abogo por la supresión de las dietas de las que disfruta la clase política, al margen de su sueldo, y que el ejemplo cateto o pueblerino de Don Antonio Navajas sea de obligado cumplimiento. Insto a ayuntamientos, mancomunidades de municipios, diputaciones, parlamentos regionales, nacionales o comunitarios que instalen hornos microondas en los que nuestros representantes, como buenos servidores públicos, puedan calentar el toperguare de albóndigas con tomate.



Los sucesos de Bujalance

En el pueblo de Bujalance
la ira surgió.
Prenden a Juan Pérez
y a más de cien.
¡Obreros alerta
la ley de fugas los mató!


    Bajo el nombre de “Los sucesos de Bujalance” ha pasado a la historia el movimiento insurreccional protagonizado por los obreros anarcosindicalistas afectos a la CNT- FAI de este pueblo cordobés a finales del año 1933. 

    Tras la clausura del sindicato “La Armonía”, al fracasar las negociaciones que pusieran fin a la huelga que tenían planteada, con una patronal agraria crecida por el reciente resultado electoral favorable, los ánimos se excitaron más aun de lo que ya estaban. Una pareja de policía gubernativa, que patrullaba por los barrios obreros, intenta detener a un grupo que les infundió sospechas. Al ser requerida la guardia civil, se entabla un tiroteo entre fuerzas de seguridad y obreros atrincherados desde sus casas.   Hubo disparos cruzados, utilización de granadas de mano por parte de la fuerza pública y un intento por parte de los anarcosindicalistas de tomar la casa consistorial. Una vez controlada la situación con un balance de tres muertos (un guardia, un obrero y un niño de corta edad victima inocente de una bala perdida) se practicaron numerosa detenciones (más de cien). Entre los detenidos el castreño Juan Pérez López, curtido en las luchas sindicales en Castro del Río durante el trienio bolchevista (1918-20) y que por estos años venia ejerciendo como maestro de la escuela del centro obrero la Armonía de Bujalance. 
  
    A los pocos días, una confidencia proporcionó la captura en Porcuna (Jaén) de tres de los mas destacados dirigentes (Antonio Milla Salas, José Porcel Pulido y Francisco García Cabello “Niño del Aceite”) donde permanecían refugiados en casa de un pariente próximo. Cuando eran trasladados hasta Bujalance en un camión, custodiados por la benemérita, se produce un nuevo y sangriento episodio en el puente de Cañete, en la carretera que une Torredonjimeno y El Carpio. Dos versiones:

   OFICIAL: Grupos apostados en los terraplenes del puente tirotearon a la guardia civil. Esta saltó del vehículo para repeler la agresión, momento que aprovecharon los detenidos, a pesar de estar esposados, para fugarse con los agresores. Se generalizó el tiroteo durante largo rato y la fuerza finalmente regresó a Bujalance para dar cuenta se lo sucedido. A la mañana siguiente, al practicarse un reconocimiento en el lugar de los hechos fueron encontrados los cadáveres de Milla y de Porcel (secretario del centro obrero). Del “Niño del aceite” no se encontró rastro.

   POPULAR, “suspicaz y maliciosa”, defiende la aplicación de la ilegal ley de fugas como causa de la muerte de estos sindicalistas bujalanceños. Ante la duda, el diputado socialista Hermenegildo Casas llevó el caso hasta las deliberaciones del Congreso y propuso la creación de una comisión que investigara los hechos.
  

      Aquellos sucesos también repercutieron sobre Castro del Río, donde se practicaron algunas detenciones entre sindicalistas por suponérseles relacionados. Caso del barbero Rafael Porcel Troyano y Juan Gómez Gutierrez "Pitopí".

La murga de Zaragata

    Murga orquestina de Fernán Núñez, liderada por un tal Zaragata, que prácticamente no faltó a casi ninguno de los carnavales que se celebraron en Castro durante la República. Solían actuar en un pequeño escenario que se instalaba en el “Llano de La Iglesia”.
    Sus actuaciones llenas de gracia y de ingenio eran muy del gusto de las clases populares, y menos para las llamadas “gentes de orden”.
    Las letras de sus coplillas jugaban siempre con el doble sentido:

“Ya no podemos comer
 con el pan a siete gordas,
como no comas pepinos
te vas a chupar…los dedos”.

“La murga de Zaragata
se ha visto en un gran apuro,
y se ha ido al Molinillo
 a ver si le dan …un duro”.

“Este que toca el bombo
ha nacido en el otoño,
y a su madre la tuvieron
que operar por…el invierno”.


   Incluían entre su repertorio números cómicos como el denominado “Las bragas de Doña Urraca” en alusión directa a Maria Rosa Urraca Pastor, famosa propagandista del tradicionalismo, asidua visitante de las poblaciones de la campiña cordobesa y detenida en Córdoba en agosto de 1932 por su presunta participación en el complot monárquico (Sanjurjada) que pretendía acabar con la republica.
    Se decía de ella, que había dejado al novio para entregarse en cuerpo y alma a su misión propagandística, y sus rasgos poco femeninos la convirtieron en blanco obligado de la sátira carnavalera.
    Zaragata, durante sus descansos copleros, sacaba de la trasera del escenario unos calzoncillos de hombre de considerable tamaño, que tras mostrar por el anverso y presentarlos ante el respetable como las bragas de la susodicha, volteaba parsimoniosamente hasta descubrir el característico “palomino del reverso”, sembrando la hilaridad general, que se multiplicaba considerablemente cuando eran arrojados al rostro de las buenas mozas que contemplaban el espectáculo desde las primeras filas.


Vamos a por los Trescientos

¡Vamos a por los trescientos!
¡José María Gil Robles
acompaño en el sentimiento!

    Estrofa suelta de una coplilla cantada durante el carnaval de 1936 poco después de obtener la coalición de izquierdas del Frente Popular la mayoría absoluta en las elecciones de febrero.
   Gil Robles líder de la CEDA (coalición de derechas derrotada en las urnas), convencido de su triunfo, durante la campaña electoral previa, popularizó este famoso eslogan.
    Interpretada por una murga compuesta por dos tipos: señoritos (traje, bastón y sombrero) y jornaleros ataviados con la típica blusa.
    Las continuas manifestaciones de pésame de los segundos hacia los primeros despertaban la ira de éstos, que arremetían a la carrera con sus bastones.



    La mayoría de estas letras están atribuidas o son atribuibles a un famoso personaje de los carnavales de Castro del Río de los años treinta, conocido como El Chusco, y cuyo nombre desconozco. Lógicamente su trayectoria en esta faceta carnavalesca fue cortada bruscamente por la guerra civil y la subsiguiente represión de post guerra que trajo aparejada la supresión de la fiesta de carnaval. No se, hasta que punto, sus intrépidas y populares letras le ocasionaron problemas con las autoridades del nuevo régimen. Agradecería información al respecto, bien como comentarios o en mi correo personal.

   Esta recopilación fue realizada por el que suscribe, a lápiz y libreta, durante la última década del pasado siglo, al abrigo de un horno árabe de ladrillo refractario alimentado con leña. El interlocutor, el informante, de prodigiosa memoria, “un grande mocetón” panadero de profesión, ya desaparecido: Pepe Caravaca. Persona aficionada a la farándula y a la guasa, cuyas memorables actuaciones, en el improvisado escenario que se montaba en la calle Pósito durante la festividad de las cruces de mayo, tuve la oportunidad de disfrutar. Es el más grande y corpulento, de los que aparecen en actitud cómico-artística, en la foto de utilizo para ilustrar en la cabecera.

    Gracias Pepe, por este tu legado. Estoy seguro que bastantes castreños sabrán apreciarlo.

6 comentarios:

  1. Sí señor, como siempre espectacular. Eres un máquina. Han aflorado viejos recuerdos de cuando mi Tío Ramón me cantaba esas viejas coplas de la Murga de Zaragata (que se vió en un gran apuro) y otras de El Chusco. Algunas guardo perdidas en sus grabaciones. Un abrazo. Blas

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  2. Sobre la muerte de Antonio Milla Salas y José Porcel Pulido, tenemos algunas referencia (orales mas bien) que se produjeron en el puente del Arroyo Cañetejo (creo que así se llama), justamente cuando sales de Cañete de las Torres. Las mismas fuentes hablan que se les aplicó la Ley de Fugas, y fueron ejecutados allí mismos. Y si mi memoria no me falla, José Porcel Pulido era de Porcuna. De hecho hace unos meses me mandaron unas fotos con el homenaje que le rindieron a estos dos sindicalistas en Bujalance.

    Un saludo.

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  3. Estimado Alberto, de sobras sabes de mi interés por la cultura popular y la historia de Castro de forma anónima. Al leer la demanda de información que haces del chusco me he acordado que mi abuela, de aproximado carácter y edad a Pepe Caravaca, cantaba una copla de carnaval de este personaje. Creo que esta canción está recogida en una entrevista que Luis Viudez hacia en radio y televisión local a personas mayores, aunque ahora mismo no lo recuerdo con claridad, pues en su día también me cantaba los mayos, copla que rescaté entera y se la pasé a Francisco Morales.
    Ya hablamos de más cosas por correo. El mío es pedromorenoaranda@yahoo.es. Escríbeme un mensaje para que tenga el tuyo.

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  5. A Antonio Navajas lo asesinaron, junto al más pequeño de sus hijos, de 16 años más o menos, los que se llamaban rojos. Los demás hijos escaparon de milagro.

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  6. Alberto, veo que estás bien y me alegro. Te comunico que nuestro artículo sobre Benito Cordobés, figura en la página de Internet de Francisco Moreno Gómez, titulado "Historia, Memoria y Literatura" muy interesante con artículos sobre Buero Vallejo, Pedro Garfias, etc. En agosto estuvimos una semana en Baeza, asistiendo al curso sobre Miguel Hernández, poeta al que admiro en todas sus vertientes, más humano que el dolor. Por cierto, leyendo la biografía de Ferris sobre Miguel, he leído que estuvo en Castro del Río, adonde llegó desde Jaén. Tú sabes algo de esto

    Abrazos

    Abrazos

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